Historias de arequipeños que reciben la Navidad trabajando*

viernes, 28 de diciembre de 2012

- Cuatros testimonios de personas que se dedican a servir a la ciudadanía mientras el resto celebra las fiestas de fin de año. El cumplimiento del deber para estos profesionales se antepone al estar cerca de sus seres queridos en estas fechas especiales. 

Esta Nochebuena, mientras usted esté esperando las doce de la noche junto a su familia, un contingente de hombres y mujeres estarán en sus puestos de trabajo en hospitales, comisarías y  estaciones de bomberos, resguardando la seguridad y bienestar de los arequipeños. Ellos no descansarán en esta fecha especial para no descuidar los servicios básicos que requiere la ciudad.

En este texto les presentamos las historias de 4 personas que laborarán esta noche del 24 de diciembre, lejos de sus seres queridos. Un reportero radial, un bombero voluntario, un operador de radio de la división de emergencia de la Policía y una enfermera de neonatología hablan sobre el cumplimiento del deber y de su vocación de servir al otro como prioridad.  

Serafín Ticona Ayala – Reportero radial 
La noticia no tiene horario. Eso lo sabe bien el reportero de Radio Melodía, Serafín Ticona Ayala, que desde hace 15 años no celebra junto a sus seres queridos la llegada de la Navidad. “En 1997 dejé de trabajar en el Ministerio de Agricultura y empecé a hacer taxi. Laboraba en la Navidad y Año Nuevo porque en esas fechas se ganaba mucho más dinero por las carreras.  Luego me propusieron hacer reportes de madrugada para la radio de lo que veía en las calles, así que ahora la Nochebuena la paso recorriendo la ciudad”, cuenta este hombre de 52 años y padre de dos hijos. 

Esta noche del 24 de diciembre Serafín informará sobre los accidentes de tránsito que se susciten en Arequipa producto del exceso de alcohol, los incendios por uso indebido de pirotécnicos, los nacimientos en los hospitales y las celebraciones de los vecinos en los barrios. Gracias a su Tico, su principal herramienta de trabajo, este periodista de notas policiales llegará a lugares inaccesibles antes que la mayoría y logrará primicias que luego, quizás, se volverán en las portadas de los tabloides al día siguiente.  

“El año pasado se incendiaron las instalaciones de un canal de televisión, justo unos minutos antes de la medianoche. Me la pasé informando cómo los bomberos controlaban el fuego y ni me di cuenta de que ya había pasado la hora de los abrazos de Navidad”, recuerda. 

A pesar de que tiene una gran pasión por su oficio, la tristeza invade a Serafín por estas fechas ya que estará lejos de sus familiares. “Visito a mis hijos en la tarde del 24 ó al día siguiente. Mi hija Zilda está casada así que ella la pasa con su esposo y mi nieto Alexandro. Mi hijo Gustavo ya es grande, él celebra con sus amigos o vecinos”. Aún así, cuando llega la medianoche, esté donde esté, Serafín agarra su celular y trata de comunicarse con sus hijos como sea. Escuchar su voz  y saber que están seguros y felices, es el mejor regalo de Navidad que puede recibir ese día este reportero. 

Gustavo Carrasco Valdivia – Bombero Voluntario
La Nochebuena es una de las fechas con mayor incidencia de emergencias. Por eso los bomberos voluntarios de la Compañía 78 de José Luis Bustamante y Rivero  siempre están a la espera de algún llamado de auxilio. “Estamos en la guardia hasta las 10.30pm, los que vivimos cerca vamos a nuestras casas a recibir la medianoche con la familia. Pero a los pocos minutos del saludo,  regresamos a la base porque sabemos que en cualquier momento requerirán nuestro apoyo”, dice Gustavo Carrasco Valdivia, miembro desde hace 25 años de esta compañía contra incendios. 

Al acercarse la noche, los llamados a la central de emergencia no dejan de llegar: incendios provocados por luces de navidad que se sobrecalentaron o productos de juegos pirotécnicos explosivos, emergencias médicas por caídas, intoxicaciones, colisiones vehiculares producto del cansancio, el exceso de velocidad o la ingesta de alcohol. “Una vez nos llamaron porque un niño se tragó unas canicas y unas monedas que le habían regalado sus padres. Tuvimos que trasladarlo de urgencia al hospital”, indica Carrasco, quien ese día dejará de lado los festejos junto a su esposa y tres pequeños hijos para atender las necesidades de otros. 

Durante estas fiestas de fin de año, la población asume conductas riesgosas que provocan que las cisternas y unidades de rescate de los hombres de rojo se dirijan de un lado a otro de la ciudad. Por eso, Carrasco cree que el mejor regalo que puede recibir este año es que los arequipeños tomen conciencia de sus actos. “Se les pide no sobrecargar de materiales inflamables los Nacimientos, apagar las luces de Navidad cuando se sale de casa y no tenerlas prendidas por más de 5 horas, no utilizar pirotécnicos detonantes y estar siempre pendiente de los niños”. 

Este 24, cuando Carrasco vaya rumbo a una emergencia, él tendrá a sus seres queridos en el corazón, justo a la altura en donde tiene la radio que le avisará del siguiente llamado de auxilio que atenderá sin recibir un centavo a cambio.  

Fredy Nieto Melgarejo  - Policía de la División de Unidades de Emergencia  
A las doce de la noche, el superior Fredy Nieto Melgarejo  será el encargado de dar el saludo de Feliz Navidad a las unidades de la policía que se encuentren patrullando la ciudad. Él es el operador de la central de radio de la División de Unidades de Emergencia (DIVUUEE), la cual se encarga de prevenir delitos, rescatar y trasladar accidentados,  y desactivar explosivos.

Nieto, con 17 años en la Policía, recibe los llamados de emergencia de la central 105 y monitorea las comunicaciones de los patrulleros para desplazar a los agentes hacia los lugares en donde se esté cometiendo algún delito. “Abundan los casos de violencia familiar porque el marido se pasó de copas. También robos de domicilios ya que se aprovecha que las personas van a visitar a sus familiares y pedidos de evacuación de heridos cuando los carros caen a algún abismo”. 

A veces también se dan llamadas falsas hechas por niños bromistas que quieren tomarle el pelo a la autoridad. Sin embargo, el superior Nieto recuerda que por acudir a estos llamados ficticios se puede estar perdiendo la oportunidad de ayudar a alguien que en verdad lo necesita, quizás el pedido de auxilio de una madre en labor de parto. 

Su turno comenzará a las siete de la mañana del 24 de diciembre y culminará 24 horas después, luego de que sus tres hijos hayan abierto sus regalos y saboreado la rica cena que preparó su esposa. Sin embargo, este agente soportará  la larga jornada de trabajo alimentado por su sentido del deber y hacer cumplir la ley. “Aunque no estoy en la calle, en medio de la acción, mi función es acompañar a los compañeros y estar pendiente de si necesitan refuerzos”. Y claro,  también para ser esa voz que comunique, una vez que llegue la medianoche: “Feliz Navidad a todas las tripulaciones y viajen con Dios patrulleros”. 

Diana Villanueva Montaño – Enfermera 
La noche del 24 todas las enfermeras del departamento de neonatología del Hospital Regional Honorio Delgado estarán pendientes de cual niño será “El Manuelito”, ese que nazca a las doce de la noche.  “Este bebé es muy bien recibido porque nace el mismo día que Jesús y representa la paz y la promesa de un año nuevo venturoso. Es agasajado y muy requerido por los periodistas”, explica Diana Villanueva Montaño, una de las 4 enfermeras que atenderán a los recién nacidos esta Nochebuena. 

Como en cualquier día del año en esta área del hospital estatal más grande de la región, se reciben a madres que están a punto de dar a luz. La mayoría son personas de bajos recursos económicos que no conoce el sexo de sus bebés ni se han hecho los controles prenatales necesarios. “Aquí por eso  les damos el tratamiento adecuado, orientamos a las nuevas madres acerca de los cuidados que deben dar y llevamos a los pequeños a un ambiente temperado y seguro”, dice Villanueva que ya lleva 25 años en el servicio. 

Un aire de tristeza se puede respirar en estos pasillos la víspera de la Navidad debido a que muchos padres, cuyos hijos se encuentran en cuidados intensivos debido a complicaciones en el parto, no pueden abrazarlos ni llevarlos a casa.  Algunos papás vienen el 24 en la tarde con peluches y globos para agasajar a sus pequeños que todavía no pueden dejar el hospital. Las enfermeras también reparten panetón y chocolate caliente a los visitantes para mejorar sus ánimos. 

“Yo también me apeno cuando recuerdo que debo recibir la Navidad trabajando. Aunque, ese día, una vez que llego al hospital me lleno de energías, ya que recibiré a muchos bebés”, confiesa Diana, quien esta Nochebuena de seguro extrañará a  su hija de 20 años, pero en compensación, estará rodeada de recién nacidos, a quienes ella también considera como sus hijos.



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* Una versión de esta crónica se publicó el 22 de diciembre del 2012  en la edición regional de El Comercio.

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