El atleta que corta el césped para representar al Perú

lunes, 6 de enero de 2014

-         -  Pablo Dueñas Jaquima debe trabajar de conserje y cortar el césped en las casas de conocidos para financiar sus gastos en el campeonato mundial de atletismo máster que se realizará en Francia en 2015.
(Foto: Julio Angulo/El Comercio)

El campeón sudamericano de atletismo en la categoría máster debe cortar el césped de otras personas para seguir compitiendo en torneos internacionales. Desde hace dos meses, el atleta Pablo Dueñas Jaquima, de 38 años,  se “cachuelea” para costear su viaje al  Campeonato Mundial de Atletismo Máster que se realizará en Lyon (Francia) en 2015.  

Necesita al menos US$ 6.000 para cubrir  pasajes, alojamiento, alimentación y costos de inscripción en este torneo organizado por la World Masters Athletics. Pablo, aunque no reciba ningún apoyo económico del estado, representará al Perú en las competiciones de cross country (8 km) y media maratón (21 km).
Por este motivo, luego de cumplir su turno de ocho horas como conserje en el gimnasio del club Internacional (su trabajo regular), Pablo suele dirigirse a las casas de algunos conocidos para hacer labores de jardinería. Gana entre 30 y 50 soles por el trabajo en cada vivienda.

Hasta hace unos meses, Pablo también hacía taxi para ahorrar dinero, pero tuvo que vender su vehículo para financiar su viaje al mundial de atletismo máster que se realizó en Porto Alegre (Brasil) en octubre pasado.  Obtuvo el quinto lugar en la competencia de cross country y consiguió un cupo para Francia en 2015.

“Tuve que hacer parrilladas y pedir la colaboración de mis amigos. Con esas actividades solo cubrí una parte de los gastos así que puse plata de mis ahorros para viajar. Fui  a Brasil sin entrenador y sin saber el idioma. Cuando vi el nivel de los deportistas de mi categoría (35 -40) pensé que no pasaba de los 50 primeros puestos, pero al final obtuve un buen resultado”, cuenta Pablo.

RUTINA DE TRABAJO
Todos estos trabajos extra le quitan horas a las rutinas de entrenamiento que debería cumplir  Pablo Dueñas para mantenerse en forma. Debe organizar bien su tiempo para prepararse físicamente y cumplir con sus múltiples empleos con los que, además, mantiene a su esposa y sus tres menores hijos. Pablo se levanta temprano para comenzar a entrenar desde las 4 a.m. por los alrededores de su barrio ubicado en el cono norte de Arequipa.

Mientras corre por los caminos de tierra de los nuevos asentamientos humanos de la ciudad  se topa con borrachines y delincuentes. “Felizmente no me asaltan porque ya me conocen y saben que ando sin plata”, dice sonriendo el atleta.

Otros días, Pablo trota 17 km. desde el distrito de Yura (en donde vive con su familia) hasta el local del club en donde trabaja. Luego de ese trayecto que le demora 55 minutos, comienza su turno en el gimnasio a las 6 a.m.  Limpia pisos, baños y da mantenimiento a las máquinas hasta las 2 p.m. A partir de esa hora, si es que no tiene ningún “trabajito” programado, retoma su entrenamiento.  Corre en la pista de atletismo del club o a veces se moviliza por la pista hacia el valle de Chilina. A las 7 p.m. ya está de vuelta en casa. Luego de ayudar a sus hijas con sus tareas y apoyar en la cocina a su esposa, se va a dormir para comenzar de nuevo su rutina. 

SUEÑOS DE CAMPEÓN

Pablo nació en el anexo de Colca en el distrito de Cotabamba, Apurímac. Comenzó a correr desde los 8 años  para no llegar tarde a clases ya que  su colegio se ubicaba a cinco horas de viaje a pie. En la zona no existía transporte motorizado así que el pequeño Pablo debía apurarse por que cada vez que algún alumno no cumplía con el horario de ingreso era golpeado con un alambre en la mano.

Si de niño Pablo corría rápido para no llegar tarde, ahora él quiere ser el más veloz para convertirse en un atleta ganador. Su meta para el 2015 es salir campeón en el mundial de Francia.

“    Sé que esta será mi última oportunidad ya que para el siguiente campeonato mis hijos estarán más grandes  y tendré que priorizar otros gastos.  Cuando hablo del mundial siento un sin sabor porque, a pesar de que es mi sueño, mi participación no está asegurada por la falta de dinero”, dice Pablo, antes de que su emotiva confesión sea interrumpida por la llamada de un cliente que quiere que corte su césped en la tarde.  

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**Una versión de esta crónica fue publicada en el diario El Comercio el 28 de diciembre de 2013. 

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